Descubren en Ablitas el núcleo central de una villa romana que podría datar del siglo IV

Los alumnos del curso de arqueología de Ablitas han descubierto restos de una villa romana que podría datar del siglo IV. En concreto, los participantes en la iniciativa, dirigidos por el arqueólogo tudelano Juanjo Bienes Calvo, han sacado a la luz parte de la estructura de lo que originariamente era comedor principal de la vivienda.
LOS ALUMNOS DEL CURSO DE ARQUEOLOGÍA, JUNTO A SU HALLAZGO ROMANO. Los alumnos y coordinadores del curso de arqueología de Ablitas posaron ayer, último día de trabajo de campo, junto a su gran hallazgo: el comedor principal de una villa romana. Detrás, de izda. a dcha.: Marcos Baigorri Laguardia, Ramón Sánchez Tello, Julián Fernández Enériz, Óscar Sola Torres, José Luis Armendáriz, Juanjo Bienes, Miguel Ángel Ruiz, Felipe Martínez Arriazu, Elena Arricibita Legarre, y Lucía Agramonte Redrado. Delante: Asier Soria Fernández, Maite Soria Baigorri e Íñigo Zubeldía Lafuente. Faltan los alumnos Claudia Vera Arriazu, Sergio Galindo Jarauta, Miguel Ángel Serrano, Jesús Zubeldía, Manuel Corpas Rubio e Isidoro Expósito Romero. BLANCA ALDANONDO
El curso, organizado por el Ayuntamiento de Ablitas con la colaboración del Gobierno de Navarra, comenzó en abril con cuatro clases teóricas tras las que los alumnos pasaron a la parte práctica. Esta fase consistía en la realización de una excavación en el paraje del Villar, a unos tres kilómetros del casco urbano de Ablitas.
Este lugar ya estaba catalogado como zona de interés arqueológico dada la gran cantidad de restos en superficie que existían como pequeñas piezas de cerámicas o trozos de tejas. “Sabíamos que aquí había algo, pero no podíamos pensar que íbamos a encontrar lo que hemos descubierto y en tan poco tiempo”, explicó ayer Bienes.
La villa romana descubierta en Ablitas tendría una distribución de espacios y estancias parecida a la de los actuales cortijos andaluces, con una zona de residencia del dueño, dependencias para el servicio, zona de elaboración y almacenaje de aceite y vino, y establos.
Los alumnos del curso realizaron sondeos en la zona y, a sólo 20 centímetros de la superficie, apareció un muro semicircular en el que han centrado su trabajo de excavación y que corresponde al conocido como triclinium o comedor de la villa. “Sobre esta estructura se sentarían o recostarían los comensales para degustar los platos que les iban sirviendo los criados”, explicó Bienes.
Durante el último mes, las tareas arqueológicas han servido para sacar a la luz parte de la estructura del citado muro, de entre 55 y 75 centímetros de altura, y el suelo de esta estancia. “Este lugar siempre ha tenido viña, con lo que el terreno no ha sufrido grandes alteraciones por la acción del arado. Así, hemos podido encontrar una estructura tan bien conservada como ésta”, afirmó el director del curso, quien se lamentó por no hallado “todavía” algún mosaico.
Además de esta estancia, los trabajos de excavación han servido para encontrar fragmentos de vasijas y vasos, piezas de tejas, teselas de mosaicos y varias fichas de algún tipo de juego de tablero.
La zona de excavación ocupa tan sólo unos 10 m2 de los alrededor de 500 que podría tener la villa. “Sería interesante realizar unas prospecciones más sofisticadas con georadar para ver la estructura de esta residencia sin tener que excavar y, así, poder actuar en la zonas de mayor interés”, afirmó el arqueólogo.
Fuente de información: diario de Navarra.
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