Los Hicsos

A partir de la dinastía XIII Egipto conoce una época de desorden y disgregación social. Muchos extranjeros asiáticos se aprovecharon de la situación para infiltrarse de forma gradual en el país del Nilo, donde consiguieron alcanzar cargos militares o trabajar en la artesanía y el comercio. Este hecho preparó el marco que condujo a la ocupación violenta del país por estos asiáticos, conocidos como los hicsos, que gobernarán durante dos siglos e impondrán una dinastía.                                                             El origen de los hicsos, así como su significado y su permanencia en el territorio han supuesto y aún son una fuente de estudio e investigación.         En cualquier caso, la llegada de estos pueblos extranjeros provocó un cambio muy drástico en la sociedad, en la historia y en la cultura del pueblo egipcio, que hasta entonces no había sufrido cambios ya que el imperio se había mantenido aislado al resto del mundo.
Con los hicsos surge una nueva aristocracia guerrera, y nuevas clases artesanales que comienzan a trabajar el bronce y modifican el torno de alfarero. Desde un punto de vista bélico, durante la invasión y la estancia de estos enemigos, se incorporan nuevas armas como el doble arco.
La capital de los hicsos dentro del territorio egipcio pasó a ser Avaris y más tarde, Tanis. Se encontraban en un recinto amurallado con una guarnición de 240,000 guerreros.
Salitis fue nombrado rey y pasó a cobrar tributos en el Bajo y Alto Egipto. Durante el tiempo que pasó a la invasión en que los hicsos protagonizaron un capítulo de violencia y con fines de dominio, éstos despreciaron los antiguos templos de los dioses, e introdujeron un dios suyo, el cual identificaron los egipcios con Re (Dios semi-apóstata). Esta sucesión de infortunios dio un fuerte golpe a la confianza y la creencia que tenían los egipcios respecto a que los dioses habían dado a Egipto una vida buena para la Eternidad.  Nació así un claro sentimiento nacionalista y una clara hostilidad hacia los hicsos.
Animados por un patriotismo que les impulsaba a la liberación y la venganza, los egipcios pagaron su tributo a los Hicsos pero al mismo tiempo adquirieron las armas nuevas y aprendieron a usarlas. Esto duró un siglo más o menos, hasta 1600 a. C.
La guerra de liberación empezó en Tebas (la antigua capital de Egipto, donde los hicsos permitieron que subsistiera una dinastía tributaria), la inició Sekenenra Taa y la continuó su hijo Kamosis (Kamés).
Momia de Kamosis (izquierda) donde se aprecian las heridas provocadas en la batalla contra los hicsos.  A la derecha, la Momia de Amosis.
Las victorias que se obtuvieron fueron sólo en el Egipto Medio y quizás solos contra príncipes egipcios vasallos de los hicsos. Sin embargo, la victoria total no tardó  en llegar.
El hermano de Kamosis, Ahmosis (Ahmés) terminó la empresa conquistando Avaris y expulsando a los hicsos hasta Palestina. Ahmosis emprendió  una conquista sobre las costas sirias con el fin de recuperar el control económico no así el político de la zona, se dirigió también hacia Nubia , que aprovechando el debilitamiento egipcio se había declarado independiente.
Culmina de esta forma el llamado “II Período Intermedio”, y comienza una época de fuerte carga expansionista, con un Egipto dispuesto a convertirse en una potencia mediterránea, siempre respetuosos de sus tradiciones y creencias: “El Imperio Nuevo“.
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