Las joyas de oro y plata de la antigüedad hispana se exhiben en Murcia

Lujo y distinción en la Antigüedad Hispana”, que contiene piezas procedentes del Museo Arqueológico Nacional.
Aprovechando el cierre por reformas en el que está actualmente su sede, el Ministerio de Cultura quiere dar a conocer algunos de los tesoros nacionales de la antigüedad conservados en el museo y que, por su naturaleza, “raras veces han salido del mismo y nunca en tal cantidad y riqueza”.
Así lo ha explicado hoy en una rueda de prensa María Victoria Sánchez, de la dirección general de Bellas Artes y Bienes Culturales del Ministerio de Cultura, quien ha explicado que la muestra, patrocinada por la Fundación Cajamurcia, consta de 300 piezas que revelan los avances tecnológicos y estilísticos en la elaboración con metales preciosos durante más de dos mil años.
Los comisarios de la exhibición, Magdalena Barril y Eduardo Galán, han explicado que esta recopilación constituye una “oportunidad única” para contemplar los tesoros de la orfebrería en la Hispania Prerromana y sus características principales.
Esta colección, ha apuntado la experta, es el “referente” desde principios del siglo pasado en el estudio de la joyería hispana, basado en los metales precisos, oro y plata, que se trabajaron y utilizaron, así como su relación con otros materiales como el cobre o el textil.
Galán ha apuntado que la exposición abarca desde las creaciones de los primeros artesanos del Neolítico hasta la época romana, articuladas en siete unidades temáticas.
“Los primeros orfebres” refleja la primera etapa, del Calcolítico y la Edad de Bronce (5000 a 4500 a.C), donde la tendencia era emplear el oro solo o, a veces, contemplando otras superficies como la textil. Entre las piezas más excepcionales, destacan Los Torques de El Viso (Córdoba) o El brazalete de La Alcudia (Ciudad Real).
La segunda parte, denominada “La eclosión del Bronce Final”, se sitúa hacia el 1.000 a.C, donde estos objetos se convierten en símbolos de prestigio social, con materiales exóticos como ámbar o marfil, que se añaden a los metales preciosos y al hierro, que comienza a aparecer en ese momento.
Destaca en este apartado el llamado Tesoro de Berzocana (Cáceres), del que la exposición presenta un torque macizo y el cuenco que lo contenía.
“La moda de la filigrana” refleja el periodo llamado Orientalizante, VII a.C, donde aparece un nuevo concepto de joya, en el que predomina el diseño, la ornamentación y el color mediante el uso de piedras preciosas y esmaltes policromados, y cuyo ejemplo más destacado es el Brazalete de Aliseda (Cáceres).
El cuarto grupo es “La plata del rico y el oro de la novia” que alcanza a la primera etapa Ibérica, hasta finales del IV a.C, con una orfebrería que consiste mayoritariamente en tesoros personales hallados en ajuares funerarios, mientras que en la etapa posterior abundan los conjuntos de joyas escondidos.
Un ejemplo de esto, ha apuntado el comisario, es el Tesoro de Javea (Alicante), mientras que la Fíbula de Cañete de las Torres (Córdoba) revela cómo el oro es cada vez menos utilizado y la plata cobra relevancia como elemento de prestigio social en brazaletes y fíbulas, que servían para identificar el rango de quien las llevaba.
“Tesoros célticos para los hombres y para los dioses” muestra pequeños adornos de metal precioso en contextos funerarios hasta el siglo IV a.C y, después, en conjuntos atesorados a partir del siglo III a.C, junto a recipientes y adornos de mayor volumen, la mayoría realizados en plata. En el Tesoro de Driebes (Guadalajara) se puede apreciar todo ello.
La abundancia de yacimientos de oro en el norte peninsular aparece en “El mundo castreño, entre la tradición y la innovación” , donde una de las joyas más interesantes son las denominadas diademas-cinturón, como la de Vega de Ribadeo (Asturias).
El último núcleo de la exposición se titula “Hacia la globalización”, donde en torno al siglo III a.C se aprecia la introducción de materiales de origen itálico, dioses romanos y emblemas militares.
La extensión del Imperio Romano, ha concluido Galán, supuso también la introducción de un tipo de joya muy vistosa destinada al adorno personal, que ha llegado hasta la actualidad, como es el Conjunto de Pedroches (Córdoba).
Fuente de información: ABC /EFE
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