Un templo para los dioses y el comercio en La Vila prerromana

Durante quinientos años, entre los siglos IV a. C. y I d. C., el santuario íbero que coronó el Tossal de la Malladeta de La Vila Joiosa, fue un centro activo de cultos religiosos y transacciones comerciales del Mediterráneo, como demuestran las miles y miles de piezas halladas entre las estructuras de piedra que hoy se conservan.

Esta es una de las conclusiones de la investigación internacional, liderada por arqueólogos franceses y españoles, que, tras seis años de excavaciones y trabajo de laboratorio, ahora remata los análisis de las últimas piezas para publicar su memoria científica, según informó ayer el arqueólogo municipal de La Vila y codirector del proyecto, Antonio Espinosa.

Los trabajos de investigación comenzaron en 2005 con la colaboración de la Université París X, la Maison René Ginouvés, la Universidad de Alicante, el Ayuntamiento vilero y el Ministerio de Asuntos Exteriores de Francia, que financia la práctica totalidad del proyecto con alguna aportación del Consistorio local, así como con el apoyo del Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) de Madrid.

El templo estaba dedicado a la “Diosa Madre”, de la que se desconoce el nombre, pero que “era símbolo de la vida y la muerte, de la fertilidad y la lluvia, la madre de todo” para los moradores prerromanos de La Vila, según explicó Espinosa. De esta diosa, se han encontrado numerosas representaciones en terracota y cerámica, la mayoría, quemaperfumes (cabezas huecas en cuyo interior se quemaban resinas y hierbas aromáticas) “con representaciones de aves y pajaritos en la frente, que representaban al ser monstruoso o real que se llevaba al espíritu de una persona al otro mundo”, detalló el arqueólogo.

En el yacimiento, se han hallado también esculturas de busto redondo de hasta medio metro de tamaño con esta representación femenina y otros restos relacionados con el culto a la diosa; pero también, miles y miles de fragmentos de ánforas, platos, copas, ollas, tinajas o lámparas de aceite, entre otros restos de cerámica.

Santuario con función mercantil
“Muchos de los fragmentos son muy raros”, señaló Espinosa, por ejemplo, los restos de ánforas y copas para vino del siglo II y I a. C. procedentes de Ibiza, ciudad dominada por los Jónicos y con la que había una fuerte relación comercial. “Se comprueba que los santuarios no sólo eran templos de culto religioso, sino que tenían una función comercial muy importante”, destacó el arqueólogo.

El santuario íbero del Tossal era el lugar en el que se firmaban los acuerdos mercantiles, explicó Espinosa, de hecho han aparecido pequeños fragmentos con inscripciones de alguno de esos contratos. “El santuario era un puerto comercial donde los funcionarios, los sacerdotes, que eran quienes sabían escribir, redactaban los acuerdos comerciales”. Estos que tenían “carácter sagrado y no se podían violar porque sería un sacrilegio” contra la Diosa Madre, relató. Esta actividad comercial ha hecho que se hallen en el santuario restos de hace dos mil años de objetos llegados desde Italia, Francia, toda la Península Ibérica o el Norte de África.

El CSIC analiza, actualmente, un grupo de piezas de terracota de la Diosa Madre mediante rayos X, para averiguar la procedencia de cada uno de los objetos desde diferentes puntos del Mediterráneo.

El “yacimiento Cenicienta” vilero al fin encontró hada
El director del Museo de La Vila y codirector del proyecto de investigación del yacimiento del Tossal de la Malladeta, Antonio Espinosa, destacó ayer que este enclave se conocía desde siempre pero había estado aparcado a la espera de un proyecto que lo rescatara del olvido.
“Siempre lo tenía considerado como el “yacimiento Cenicienta” de La Vila”, destacó Espinosa quien explicó que el espacio “se ha estado erosionando mucho” a lo largo del tiempo dada “la elevada inclinación de las laderas” y por ser un lugar muy frecuentado, ya que, entre otras cosas, es “donde van todos los vileros a tomar la mona”.

Sin embargo, al enclave prerromano “se le apareció su hada madrina en forma de Instituto de Investigación Arqueológica y Etnológica de París, que cuenta con 300 investigadores” y cuyo profesor, Rouillard, codirector del proyecto, se interesó de inmediato por el yacimiento que Espinosa tenía como asunto pendiente. El Instituto aportó todos los fondos necesarios para sacarlo de su estado de deterioro y de su letargo histórico financiando prácticamente las cinco campañas de excavaciones y los dos años de trabajo de catalogación y análisis de piezas que se han realizado hasta ahora.

El lugar, que presentaba incluso restos de cerámica y terracota en superficie, ha estado también expuesto al expolio durante años. Desde buscadores de metal hasta la propia historia vilera han estado haciendo mella en el santuario, que fue abandonado cuando los romanos construyeron su nuevo foro. Desde entonces ha sido víctima del tiempo, el expolio y la reutilización de materiales.

El templo como tal, que debía coronar la cima del Tossal, desapareció definitivamente con la construcción de la torre que sirvió de gabinete de estudio al afamado doctor vilero, José María Esquerdo, que en ese lugar privilegiado pudo concebir algunas de las ideas que le llevaron a ser el introductor de la neuro-psiquiatría y la terapia ocupacional en España . El proyecto para el santuario íbero del Tossal, a medio plazo, será musealizar la zona para ponerla en valor tras años de avatares.

Fuente de información: La información

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