La organización social de Çatalhöyük era más compleja de lo que se pensaba

Restos humanos descubiertos bajo el suelo de las casas de adobe en uno de los primeros asentamientos permanentes del mundo, no estaban biológicamente relacionados unos con otros; un hallazgo que presenta una nueva imagen de la vida hace 9.000 años en una llanura pantanosa en el centro de Turquía.

Los investigadores encontraron, incluso, que los niños de tan sólo 8 años no fueron enterrados junto a sus padres u otros parientes en el lugar denominado Çatalhöyük.

“Ello habla mucho del tipo de estructura social que podrían haber tenido”, dijo a LiveScience la investigadora Marin Pilloud (foto a la izquierda), una antropólogo físico de las fuerzas armadas de Estados Unidos en Hawai.

Una antigua sociedad

Çatalhöyük abarcaba unas 10,5 hectáreas, y sus habitantes -estimados en unos 10.000- se habrían ganado la vida mediante el cultivo y la cría de animales domésticos. Fue construida en una llanura pantanosa en el centro de Turquía.

Antes de Çatalhöyük, la mayoría de las gentes del planeta se ganaban el sustento como cazadores-recolectores, moviéndose a través de los territorios con el fin de sobrevivir. En el período posterior a la fundación de Çatalhöyük, más asentamientos agrícolas fueron creados en el Medio Oriente, allanando el camino para las grandes ciudades y el nacimiento de las primeras civilizaciones.

Cuando los arqueólogos desenterraron por primera vez el yacimiento, en la décadas de los años cincuenta y sesenta del siglo pasado, se encontraron con que el asentamiento no contenía calles. Las casas de adobe estaban agrupadas unas con otras, y sus habitantes entraban a las mismas a través de una escalera en el techo. Dentro de las casas, la gente pintaba formas artísticas sobre las paredes y creaba puntas de lanza, así como cerámica. También enterraban en ellas a sus muertos (hasta 30 individuos por casa), debajo de los suelos.

Foto: Reconstrucción de una de las casas tal como aparecía hace casi 9.000 años. Las paredes estaban cubiertas con yeso blanco y cubiertas de arte decorativo, mientras que las personas estaban enterradas bajo el suelo con plataformas por encima de ellos.

Foto: Punta de lanza de obsidiana

Foto: La gente de Çatalhöyük fueron algunos de los primeros alfareros del mundo. Los arqueólogos han encontrado buenos ejemplos de su trabajo, incluyendo la vasija que se muestra.

Los dientes dicen todo

Para entender cómo los seres humanos enterrados estaban relacionados, los científicos intentaron -sin éxito, debido a su avanzada edad y a la contaminación- extraer el ADN de los esqueletos.

Así, Marin Pilloud y Clark Spencer Larsen, de la Universidad estatal de Ohio, analizaron la siguiente cosa mejor: el tamaño y la forma de sus dientes. Dado que las personas que están relacionadas deben tener similitudes en la morfología de los dientes, los investigadores compararon los restos dentales de 266 individuos del yacimiento. Sus resultados se detallan en un artículo recientemente publicado en la American Journal of Physical Anthropology.

Foto: Restos de una mandíbula que sirvió para analizar las relaciones de parentesco de los habitantes de Çatalhöyük.

“No se veía que hubiera un fuerte componente genético para determinar quiénes serían enterrados juntos”, dijo Pilloud. El descubrimiento sugiere que las personas que vivían en Çatalhöyük no estaban vinculados entre sí a través de fuertes lazos de parentesco, agregó.

“No estoy tratando de argumentar que las relaciones biológicas no hubieran sido significativas para las personas de Çatalhöyük”, dijo Pilloud. Sino que, más bien, el parentesco biológico “no era el único principio que definía (al grupo), tal como nosotros presumíamos que ocurría en la era de los cazadores-recolectores”.

En su investigación encontraron que las personas enterradas bajo el suelo de cada casa no estaban, en general, relacionadas entre sí. Con la posible excepción de un edificio, esto ocurrió en todas las partes del yacimiento durante el tiempo en que éste existió.

El profesor Ian Hodder , de la Universidad de Stanford, que dirige las excavaciones en curso y los esfuerzos de investigación en Çatalhöyük, dijo a LiveScience que los resultados ofrecen una nueva perspectiva sobre cómo era la vida en el antiguo asentamiento.

“Es realmente muy emocionante. Normalmente los arqueólogos han de deducir exactamente lo que las relaciones biológicas podrían ser; ellas abren todo un mundo”, dijo Hodder, el cual no está involucrado directamente en este estudio. “De alguna manera los resultados son contra-intuitivos, ya que no es realmente lo que nosotros esperábamos”. 

La vida colectiva

Los resultados apoyan una idea que los científicos habían venido presentado: que la sociedad de Çatalhöyük fue determinada por la pertenencia de sus miembros a las casas, en las cuales un grupo de personas transmitían derechos y recursos, explicó Hodder.

“Ser miembro de la casa no estaba basado en el parentesco biológico, sino en una amplia gama de procesos mediante los cuales las personas podrían unirse a la casa”, adujo.

Cada casa podría haber tenido acceso a sus propias herramientas, cotos de caza, fuentes de agua y tierras agrícolas. La organización de cada casa en Çatalhöyük podía, de hecho, abarcar varios hogares concretos del lugar.

“Lo que distingue a cada entidad es su co-propiedad en una serie de recursos”, señala Hodder.

Foto: Restos de cebada.

Foto: Restos de tejido textil.

Convirtiéndose en urbanitas

El cambio de las relaciones familiares-biológicas hacia una forma más práctica basada en la participación de los recursos, pudo haber resultado como consecuencia de haber adoptado la gente de Çatalhöyük un estilo de vida urbana centrado en la agricultura. Ello podría haber alterado su visión de las relaciones familiares.

“Antes eran cazadores y recolectores, eran grupos sueltos altamente móviles. Ahora estaban totalmente juntos y ligados, y todos viviendo en lugares cerrados.

Ellos podían haber llamado a otros grupos de personas, fuera de su familia biológica, para hacer cosas como tomar el rebaño para llevarlo a pastar o para ayudar con la cosecha, cosas que podían haber requerido más gente”, argumenta Pilloud

Hodder dijo que este descubrimiento sugiere que Çatalhöyük era una sociedad más compleja de lo que se pensaba.

“Creo que, mientras la sociedad se volvió más sedentaria y compleja, el parentesco en sí mismo no pareció ser suficiente para mantenerla unida”, dijo. “Esto es lo que se sugiere, dado que ellos tenían un nivel lo suficientemente complejo, necesitaron algo más complejo que la relación de parentesco”.

Fuente de información: LiveScience | Terrae Antiqvae

 

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