El “faraón” de Thuringia: una opulenta tumba de la Edad del Bronce en Alemania

Cuando los arqueólogos excavaron recientemente una residencia de 3.800 años de antigüedad, cerca de la ciudad oriental alemana de Weimar, descubrieron alrededor de 100 valiosas armas enterradas al lado de una enorme estructura. Ahora están especulando sobre cómo este antiguo cacique, enterrado al lado de las mismas, se pudo volver tan rico.

En 1877, cuando la arqueología estaba aún en su infancia, el profesor de arte, Friedrich Klopfleisch, se subió a un montículo de tierra de casi nueve metros en Leubingen, un distrito del estado oriental alemán de Thuringia, situado cerca de una cadena de colinas en el este de Alemania conocida como la Kyffhäuser. Él estaba allí para “caldear” la colina, lo que implicaba tener trabajadores cavando un agujero en la parte superior del túmulo funerario hacia la cámara funeraria de abajo.

Cuando finalmente llegaron a la cámara, todo estaba intacto: allí se encontraban los restos de un hombre, agujas y alfileres de oro brillante de un manto, preciosas herramientas, una daga, una olla para comer o beber cerca de los pies del hombre, y el esqueleto de un niño tendido transversalmente en su regazo.

El “príncipe” de Leubingen era claramente un miembro de la élite. Los agricultores, quienes tenían poco para comer ellos mismos, habían acumulado al menos 3.000 metros cúbicos de tierra para modelar el túmulo funerario. También habían construido una bóveda en forma de tienda con vigas de roble, y lo cubrieron con un montón de piedras como si hubiera sido un faraón.

Durante años, los estudiosos han estado elucubrando sobre cuál sería el origen del poder del príncipe. Pero ahora la Oficina para la Preservación Histórica del estado de Turingia ha dado un paso más encaminado a resolver el misterio. Los arqueólogos del mencionado organismo utilizaron maquinaria pesada para excavar 25 hectáreas de terreno en las inmediaciones del montículo, dejando al descubierto una infraestructura enterrada. Hallaron los restos de uno de los edificios más grandes de la prehistoria de Alemania, con 470 metros cuadrados de espacio, un tesoro de objetos de bronce, y un cementerio en el que 44 campesinos fueron enterrados en tumbas sencillas y sin adornos.

Foto: Panorámica del túmulo funerario

Un misterioso alijo

Con esos restos desenterrados de chozas y residencias, y de aspecto humilde al lado del lujo ostentoso del túmulo, el yacimiento de  Leubingen proporciona un buen ejemplo sobre las marcadas diferencias sociales. Sin embargo, las excavaciones también arrojan luz sobre el momento histórico en que la humanidad perdió su inocencia económica.

En el neolítico las comunidades agrícolas eran todavía igualitarias, dado que todos eran igualmente pobres. Pero luego vino la Edad del Bronce, la cual vio el surgimiento de una clase alta privilegiada: la casta de los caciques. Ellos vivieron una vida relativamente lujosa, fueron enterrados incluso con una gran opulencia, y adornaban a sus esposas con joyas de oro y collares de ámbar.

Los arqueólogos están particularmente entusiasmados con el alijo de armas que dieron a conocer públicamente el pasado lunes. Las armas están todavía llenas de suciedad dentro de una olla de cerámica. Las pruebas realizadas con un acelerador de partículas ya han demostrado que la olla contiene aproximadamente 100 hachas de bronce.

Esta extraña práctica de enterrar los objetos de valor es típica de la época. Pero la razón para hacerlo sigue siendo un misterio. “Es como si alguien hubiera enterrado 100 coches deportivos ‘Mercedes'”, dice el director del proyecto, Mario Küssner.

Foto: Mario Küssner con el alijo de hachas de bronce

El alijo fue enterrado al mismo tiempo al lado del exterior de la gigantesca residencia recién descubierta. Árboles tan gruesos como los postes telefónicos fueron derribados para construir los 44 metros de largo de la casa. El techo estaba cubierto de cañas o de tejas de madera y tenía unos ocho metros de altura. La estructura, aparentemente, nunca contuvo ganado.

El amanecer de la Edad del Bronce

Algunos investigadores han planteado la hipótesis de que el edificio fuera un templo, y han interpretado las hachas como ofrendas a los dioses del inframundo. Pero Küssner cree que el edificio fue la residencia del “príncipe”, el cual viviría allí con un grupo de secuaces, mientras extorsionaba con derechos y tasas a los comerciantes de largas distancias.

Se sabe que, en aquel tiempo, los comerciantes traían sal y ámbar a través de la región. El comercio de bronce, un nuevo material de lujo también floreció. La tecnología de aleación de cobre con estaño o arsénico para hacer bronce había sido desarrollada en Oriente y se generalizó en Europa después del 2200 a. C. Por primera vez, un duro material estaba disponible y podía ser vertido dentro de moldes.

Los herreros avivaban sus hornos con fuelles y vertían el metal fundido en los crisoles. Mientras tanto, los mineros buscaban vetas del mineral. La materia prima era muy escasa, y las caravanas traían las barras de cobre sin procesar de lugares tan lejanos como las montañas de los Cárpatos y los Alpes. La mayor parte del zinc venía de Cornwall (Inglaterra).

Los herreros forjaban gradualmente armas cada vez más duras, mejores herramientas y joyas más bellas, pero sólo para aquellos que podían permitírselo. En consecuencia, el mundo se dividió en ricos y pobres.

Foto: Hachas y objetos de oro encontrados en la tumba.

Una ubicación valiosa en una ruta comercial

Küssner estima que el “príncipe” y sus guardias vigilaban un “radio de 80 kilómetros” y, como resultado de ello, se beneficiaban de modo desorbitado. Él cree que la banda de extorsionadores del cacique fue el que proporcionó el valioso alijo de hachas como un signo de su fidelidad.

Otro elemento encontrado en su tumba, un pequeño yunque, sugiere que el hombre tenía algo que ver con la metalurgia. Es posible que él mismo fuera un herrero. Pero, sea como sea, está claro que él controlaba a otros a través del uso de la fuerza.

Al final, un niño le siguió a la tumba como un sacrificio sangriento. Tendría tan sólo unos diez años.

Foto: Aspecto y situación de los cadáveres y objetos tal como fueron encontrados.

Fuente de información: SPIEGEL ONLINE | Terrae Antiqvae

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