Nuevas pistas sobre el legendario templo de Augusto

El mítico templo de Augusto, joya de la arquitectura romana buscada durante 300 años y cuyos cimientos aparecieron en el verano de 2010 en el subsuelo de la Catedral de Tarragona, era incluso más grande y majestuoso de lo que los investigadores sospechaban. La campaña de excavación arqueológica que se ha realizado desde el 27 de junio hasta el pasado 5 de agosto, ha confirmado que la estructura de cimentación se alarga más de 43 metros. “Las evidencias y los nuevos resultados de las pruebas geofísicas realizadas por Albert Casas (Universidad de Barcelona) indican –explica Andreu Muñoz, uno de los arquitectos directores- que la longitud de la construcción podría alcanzar los 46 ó 47 metros, por 27 de anchura“, y no 32 como habían documentado los científicos.

“Son medidas que hacen pensar en los templos más legendarios, como el de Mars Ultor en Roma (50 por 36 metros) o el de Itálica (Santiponce, Sevilla) dedicado a Trajano (49 por 29), aunque es de cronología posterior”, ha añadido Muñoz. “Era uno de los templos más grandes de todo el imperio, los de su tamaño se pueden contar con los dedos de una mano”, ha recordado Isabel Solà, directora del Instituto Catalán de Arqueología Clásica (ICAC).

El equipo investigador, dirigido también por Inma Teixell (Ayuntamiento) y Josep María Macías (ICAC), considera “básicamente demostrado” que bajo la Catedral se asentó el gran templo romano de culto imperial, “foco de admiración en todo el mundo antiguo”, con una fachada de ocho columnas y rodeado de una plaza porticada que imita el programa arquitectónico del forum de Augusto, en Roma.

El equipo científico, tras dos meses de excavación en 2010 y 2011, ha evidenciado la existencia de una espectacular base de mortero romano (hecho con cal, arena y piedras) de 1,80 metros de ancho y 2,30 de profundidad capaz de sustentar un edificio actual de 37 metros de altura. Ello da una idea de las dimensiones del templo, cuya anchura ocupaba toda la nave central actual y parte de las laterales. Presidía el recinto de culto, la “plaza sagrada” de dos hectáreas de superficie del Fórum Provincial de Tarraco. “Con estas medidas, que encajan a la perfección, el templo queda perfectamente centrado en el espacio público”.

Los investigadores siguen sin encontrar los vestigios de la antigua catedral visigótica. “Sabemos que es una construcción del siglo I después de Cristo, no hemos podido datar con más exactitud, y ahora también sabemos que no está aquí, por lo que habrá que estudiar otras ubicaciones”, ha indicado Teixell. La excavación ha servido también para enriquecer el conocimiento sobre los 2.000 años de historia de la Catedral, y especialmente “las huellas de la construcción medieval a partir del siglo XII”.

Fuente de información: El Mundo

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