Un cráneo de Nigeria apunta a un cruce entre sapiens modernos y arcaicos

Iwo Eleru (centro), junto a un cráneo primitivo (izquierda) y otro moderno.

Un nuevo estudio de un viejo fósil hallado en África apunta que humanos modernos como los de hoy conocieron e incluso procrearon con otros más arcaicos. La nueva datación de los restos, hallados en 1965 al suroeste de Nigeria, prueba que aquellos humanos primitivos sobrevivieron en África Occidental hasta hace unos 13.000 años, apenas un suspiro en términos evolutivos.

El nuevo trabajo se centra en el llamado cráneo de Iwo Eleru (el lugar donde apareció), que muestra una extraña mezcla de rasgos primitivos y modernos que lo sitúan en una encrucijada. “Nuestro análisis muestra que la calavera de Iwo Eleru se sitúa en un punto intermedio entre humanos modernos y otros arcaicos, como los neandertales, los Homo heidelbergensis o los Homo erectus”, explica a este diario Katerina Harvati, paleoantropóloga de la Universidad de Tubinga (Alemania) y coautora del estudio, publicado en PLoS ONE.

Su equipo realizó una nueva datación del cráneo que dio como resultado una antigüedad de unos 13.000 años. Con esa edad, debía de ser muy parecido sino idéntico al de los humanos modernos. Pero, en realidad, lo más parecido a ese cráneo alargado eran fósiles de humanos arcaicos del Pleistoceno tardío, hace entre 100.000 y 200.000 años, apunta Harvati.

O la datación está mal hecha (un análisis anterior aportaba una fecha similar) o significaba que los humanos arcaicos sobrevivieron en África hasta tiempos muy recientes en los que se pensaba que el sapiens actual era ya el único morador del mundo.

Los autores del trabajo piensan que los rasgos híbridos del cráneo pueden ser la prueba de cruces entre humanos arcaicos y modernos. Esto apoyaría lo que otro trabajo basado en la genética apuntaba la semana pasada: los humanos modernos procrearon en África con otras especies humanas.

“Iwo Eleru insinúa que hubo esa mezcla y sugiere que los humanos arcaicos sobrevivieron hasta hace muy poco, cuando los humanos modernos ya se habían expandido por todo el globo”, añade.

Según Chris Stringer, paleoantropólogo del Museo de Historia Natural de Londres y coautor del estudio, el hombre de Iwo Eleru se parecía más a los humanos que vivían en Tanzania hace 140.000 años que a cualquier persona actual de esa zona o de cualquier otra parte del mundo. Tenía una frente ancha y menos pronunciada, como los humanos de hoy, pero también un cráneo más largo y ancho que el de un humano moderno, es decir, más primitivo. “Lo considero un Homo sapiens, aunque uno con rasgos muy antiguos”, señala Stringer.

El trabajo añade pujanza a una nueva hipótesis del origen de los humanos modernos. La más clásica decía que esta especie surgió en África y desde allí reemplazó al resto de especies humanas que aún vivían en el resto del mundo. La nueva apunta a que esa sustitución no fue total y que, tanto en África como en Eurasia, los humanos modernos se cruzaron con neandertales y otras especies humanas aún desconocidas de las que adquirieron pequeños fragmentos de su genoma actual.

Fuente de información: Público.es

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