Identifican una tercera ruta de expansión del Neolítico en la Península Ibérica

Un equipo internacional liderado por científicos españoles ha descubierto una nueva vía de entrada de la cultura neolítica en la zona Mediterranea, por el sur de España. La llamada ‘ruta del Magreb’ explicaría los rasgos de identidad propios del Neolítico en este área.

Las rutas de llegada de la cultura neolítica a la Península Ibérica han sido discutidas desde hace casi un siglo. Tradicionalmente, se acepta que se produjo una primera expansión por el margen septentrional del mar Mediterráneo, y una segunda, marítima, que llegó a las Islas Baleares desde Chipre.

Ahora, un equipo multidisciplinar liderado por la Universidad de Sevilla ha puesto en evidencia una tercera ruta, el Magreb, que explica los rasgos propios que se observan en restos neolíticos del sur de Iberia. Sus resultados se publican en la revista Quaternary Research.

Para realizar este proyecto, los científicos dataron numerosas muestras orgánicas de procedencia neolítica, como huesos de animales domésticos o granos de cereales cultivados. Con ello lograron establecer la entrada del Neolítico en el sur peninsular hace 7.500 años, una fecha similar a  las obtenidas para otras zonas peninsulares.

Sin embargo, pese a la proximidad temporal, la cultura material de estas regiones es muy diferente a la documentada en las otras zonas ibéricas, lo indica que es fenómeno independiente del resto.

Por otro lado, los resultados indican que cuando llegaron estas poblaciones neolíticas se estaban produciendo importantes alteraciones climáticas y ecológicas en el Mediterráneo occidental y zonas colindantes. Los investigadores han podido reconstruir estos cambios a partir de los datos de distintos registros climáticos de alta resolución, tanto marinos como arqueológicos.

Entre estas modificaciones, los autores destacan la sustitución de especies piscícolas del Atlántico Norte que, como del bacalao, aún pervivían en la costa de Málaga en aquellas fechas, por otras estrictamente mediterráneas que son las que hoy habitan este mar.

Esta crisis afectó sobre todo a las poblaciones neolíticas saharianas, en cuyos yacimientos se han descrito también fenómenos de cambio climático. Estos condujeron, según todos los indicios, al abandono masivo de los asentamientos.

Los investigadores creen que todos estos cambios ambientales también afectaron a las poblaciones  mesolíticas ibéricas, cuya economía se fundamentaba en la caza, recolección y los recursos marinos. En este momento se constata el abandono de los más emblemáticos yacimientos pre-neolíticos de la zona.

Según el estudio, estas circunstancias ambientales impulsaron a las poblaciones neolíticas norteafricanas a cruzar el estrecho y,  además hicieron que las poblaciones de cazadores-recolectores del sur peninsular incorporasen rápidamente el modo de vida asociado con el sistema de producción.

Las sociedades neolíticas pioneras encontraron así nuevas tierras donde asentarse al tiempo que indujeron a las poblaciones mesolíticas a incorporarse activamente al proceso de cambio.

En este contexto, durante un breve periodo, la expansión de los nuevos modos de vida, en sus aspectos económicos, sociales, simbólicos y de cultura material, se difundieron y reelaboraron activamente generando una etapa neolítica de gran pujanza y marcada personalidad cultural en la Iberia meridional.

Basándose en la diversidad de especies vegetales y animales implicadas, así como en determinadas pautas de la cultura material, los autores sitúan este origen magrebí en el entorno de Orán (Argelia), punto de partida para estos colonos neolíticos de la Península Ibérica.

El Neolítico constituye uno de los fenómenos arqueológicos de mayor repercusión social y transcendencia evolutiva. El desarrollo que las técnicas de producción, es decir, la aparición de la agricultura y la ganadería, desencadenaron una revolución socio-económica y demográfica en las sociedades humanas.

El proyecto ha sido financiado en el marco de la European Science Foundation y del European Research Council, así como por el Ministerio de Ciencia e Innovación y la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía

El trabajo está liderado por Miguel Cortés Sánchez, profesor de la Facultad de Geografía e Historia de la Universidad de Sevilla, y cuenta con la participación de investigadores de distintas universidades españolas, portuguesas y estadounidenses, así como miembros del CSIC.

Fuente de información: Noticias de la Ciencia y la Tecnología

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