Constatan genéticamente tanto la presencia fenicia oriental, como el mestizaje de las poblaciones indígenas con las fenicias

Expertos en genética de la Universidad Complutense de Madrid, tras analizar el ADN mitocondrial de los restos óseos de dos individuos localizados durante la intervención arqueológica en el Teatro Cómico de Cádiz, han constatado genéticamente tanto la presencia fenicia oriental en uno de los restos, como el mestizaje de las poblaciones indígenas con las fenicias en el otro caso, fruto de la interacción de estas poblaciones; de forma que se ha trazado la ascendencia materna de los individuos estudiados.

Es la primera vez que se realizan estudios de ADN de los antepasados gaditanos e incluso a individuos fenicios en el Mediterráneo, lo que lo convierte en un estudio pionero “a escala internacional”, según ha explicado en rueda de prensa en concejal de Cultura del Ayuntamiento de Cádiz, Antonio Castillo.

La estrategia fundamental de las investigaciones filogenéticas es entender los procesos evolutivos de las diferentes poblaciones. Así, se han realizado, por ejemplo, estudios para aclarar el origen de los japoneses, de los indígenas americanos, de las poblaciones talayóticas de Mallorca o de poblaciones antiguas africanas, pero entre los estudios que han tenido mayor relevancia dentro del campo de la arqueología y antropología destaca la caracterización genética del hombre de Neandertal.

Para este tipo de estudios se han seleccionado a dos de los individuos esqueletizados más antiguos hallados en la excavación del Teatro Cómico.

El primero de ellos está fechado en torno al año 720 a.C., cuando las primeras viviendas fenicias fueron abandonadas, según el material hallado in situ, de forma “rápida y atropellada”, dejándose incluso recipientes sobre los hogares y en el interior de los hornos, lo que sugiere un abandono precipitado.

Esta posible catástrofe fue la causa de que en la calle, bajo los escombros del derrumbe de la casa, quedara sepultado un cadáver que, en el momento de su exhumación, presentaba grandes dislocaciones provocadas por un fuerte impacto. Al morir sepultado por los edificios y la rápida reconstrucción de la zona sobre los escombros hicieron que quedara conservado hasta nuestros días.

El segundo individuo estudiado es el cadáver conocido como “Valentín”, al que se realizaron estudios paleopatológicos partiendo de un TAC tridimensional y que también falleció de forma violenta como consecuencia de un gran incendio a principios del siglo VI a.C.

RESULTADOS

Así, en el primer individuo se han detectado varias líneas genéticas (haplogrupos HVOa1 y U1A) que se encuentran prioritariamente en poblaciones de Oriente Próximo, donde la presencia fenicia fue más notable. Es decir, que estamos ante un sujeto de origen fenicio de primera o segunda generación (hijo de padre y madre fenicios asentados en Gadir).

El segundo sujeto es notablemente distinto al anterior, pues aunque se han detectado marcadores genéticos vinculados a poblaciones geográficamente coincidentes con la antigua Fenicia (Siria, Líbano y Jordania, con haplogrupos K y HV1), también está muy presente el haplogrupo H, el de mayor presencia en Europa Occidental.

Por lo tanto, el equipo científico plantea la posibilidad de un origen materno europeo, debido al establecimiento de lazos familiares entre los colonos de origen fenicio y mujeres de la Península Ibérica. La integración de mujeres indígenas en las colonias es un proceso ampliamente documentado en otros procesos coloniales, sobre todo en sus primeros momentos, cuando todavía no hay un grupo suficientes de mujeres que garanticen la viabilidad reproductiva del grupo.

Según ha destacado Castillo, es la primera vez que se realiza estudios de ADN de los antepasados gaditanos, e incluso a individuos fenicios en el Mediterráneo, “lo que lo convierte en un estudio pionero a escala internacional”, ya que se habla de fenicios a través de su legado material, “pero nunca hemos llegado a saber con certeza la procedencia geográfica real y la línea genética de estas poblaciones”.

Por otro lado, esta línea de investigación continúa con el estudio de un tercer cadáver, contemporáneo al llamado “Valentín”, que también apareció con señales de violencia, concretamente boca abajo, con la cabeza separada del tronco y una gran piedra sobre las piernas.

Estos trabajos están coordinados por el paleopetólogo Manuel Calero. Además, en colaboración con la Universidad Complutense de Madrid, se va a estudiar la paleodieta de estos tres individuos, es decir, cuales fueron sus hábitos alimenticios, parámetro que también es utilizado hoy día para diferenciar poblaciones y culturas antiguas.

Fuente de información: Que.es

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Una respuesta a Constatan genéticamente tanto la presencia fenicia oriental, como el mestizaje de las poblaciones indígenas con las fenicias

  1. kaerog dijo:

    ¿ Y esas poblaciones indígenas quienes eran ?

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