Destruida en Córdoba una red de hornos romanos de una fábrica de ánforas

Un yacimiento arqueológico romano ubicado en Hornachuelos, en el paraje conocido como Umbría de Moratalla e identificado y catalogado por la Consejería de Cultura desde el 2009, ha sufrido diferentes agresiones. Especialmente devastadoras han sido las últimas, producidas al parecer con un arado de 90 centímetros de calado, que ha destruido numerosa alfarería y varios hornos conectados por una red de pasajes protegidos por muros de contención.

Grupos de arqueólogos y asociaciones culturales de la comarca, entre las que se encuentran Isla Palmera y Malenia, han denunciado lo que consideran “un daño incalculable al patrimonio cultural de época romana”, máxime cuando a esta alfarería se le atribuyen varios sellos epigráficos. El más destacado reveló el nombre de la fábrica como Figlina Passesaria , un lugar que servía para la creación de ánforas en las que se envasaba el aceite producido en la zona. El río se aprovechaba para transportar las ánforas en pequeñas barcas hasta zonas próximas a Cantillana, donde se traspasaban a barcos de mayor calado para llevarlo a otros países. Las asociaciones culturales aseveran que, aunque la zona ha ido sufriendo diferentes expolios y destrucción de su patrimonio arqueológico durante los últimos treinta años, ha sido en febrero cuando “más daño se le ha ocasionado, cuando el propietario decidió meter tractores de gran porte armados con palas para arar de nuevo y mover tierras exclusivamente en la zona arqueológica con un calado de unos 90 centímetros, que han arrancado decenas de sillares de grandes dimensiones de las edificaciones existentes bajo tierra”. Las asociaciones denuncian que se “han destrozado las embocaduras de las cámaras de combustión de los hornos y pulverizado la riqueza semisoterrada de un alfar romano con 1.800 años de antigüedad”.

Según expertos arqueólogos, el daño producido es “brutal e irreversible”, dado que se han arrasado estratos de gran potencia y muchos de los sillares fueron empujados y arrojados al Guadalquivir para eliminar pistas.

Profesionales de diferentes sectores como la arquitectura se han interesado por la noticia y no entienden cómo siendo Andalucía una de las regiones con más riqueza patrimonial milenaria en suelo rural, no se crean cuerpos de arqueología pública que den una respuesta rápida a situaciones como ésta y eviten que se destruyan las más de cien alfarerías que hasta hace poco existían junto a los ríos Corbones, Genil y Guadalquivir y que estuvieron íntimamente ligadas a la producción y exportación ancestral del aceite.

Desde la concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Hornachuelos se asegura que, al conocerlo, se denunció a la Delegación de Cultura, cuyos responsables visitaron el yacimiento interponiendo la correspondiente denuncia al Seprona, y se está a la espera de una actuación oficial, pues consideran “una obligación del Ayuntamiento proteger el patrimonio local”.

Este periódico ha intentado, sin éxito, contactar con el responsable de la finca, que se encuentra fuera del país.

Fuente de información: Diario Córdoba

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